John Forbes Nash

Al hablar de John Forbes Nash, quizá venga a tu mente la imagen del actor Russell Crowe por su papel en la oscarizada película “Una mente maravillosa” en la que Crowe interpretaba a este brillante y superdotado matemático que padecía esquizofrenia. Algo que no le impidió tener una relación de pareja, hijos y una brillante carrera profesional. Pero vayamos paso por paso:

John nació en Estados Unidos en 1928. Aprendió a leer muy pronto y tuvo la infancia propia de un niño superdotado: indisciplinado, le costaba prestar atención en clase, sacaba malas notas… Además, desde pequeño se mostraba muy solitario e introvertido.

Desde muy joven su interés por las matemáticas y la química le empujaron a matricularse en ingeniería química en el Carnegie Institute of Technology (actualmente Carnegie-Mellon University). Aconsejado por un profesor que vio clara su destreza en el área de las matemáticas, tras el primer semestre de química se cambió a las matemáticas. Se licenció en sólo tres años y se doctoró en la misma materia, pero esta vez en la Universidad de Princeton en la que consiguió entrar gracias a una carta de recomendación escrita por uno de sus profesores. La carta decía simplemente: “Este hombre es un genio”.

El doctorado lo obtuvo en 1950 gracias a su tesis de tan sólo 27 páginas. Eso sí, 27 páginas brillantes que han pasado a la historia como “El equilibrio de Nash”, aunque el nombre que le dio él fue “Juegos No-Cooperativos”. Casi 50 años después fue premiado por este trabajo con el Premio Nobel de Economía.

La esquizofrenia no es una enfermedad, sino una forma de ver otra realidad.

Así, considerado como un genio en el ámbito universitario, comenzó a trabajar en la RAND (institución que pertenece a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos), de donde fue expulsado tras ser arrestado en una redada policial por apoyar a gays y lesbianas.

En 1957 se casó con Alicia Larde, una joven alumna suya con la que al poco tiempo tuvo un hijo.

En 1958 le diagnosticaron esquizofrenia lo que le llevó a pasar largos periodos ingresado en centros psiquiátricos hasta que los médicos consideraron que con la medicación podía llevar una vida normal. Y así fue hasta que él decidió dejar el tratamiento y comenzó a tener alucinaciones de nuevo. Aún así, fue capaz de discernir fantasía y realidad y darse cuenta de que las cosas que veía no eran reales. Y, poco a poco, y usando la sabia teoría de que todo problema tiene una solución, aprendió a identificar las alucinaciones, a vivir con ellas.

Sus teorías y su trabajo influyeron de manera decisiva en las negociaciones comerciales globales. Asimismo, su trabajo y su historia personal también han influido en los avances que se han logrado en el campo de la biología evolutiva y en las relaciones laborales estadounidenses. De hecho, varios años después de que dejara la medicación y aprendiera a convivir con la enfermedad y las alucinaciones, logró volver a la universidad para impartir clases de matemáticas.

En 1.994 recibió el Premio Nobel de Economía gracias a sus grandes aportaciones a la teoría de juegos.

Y como avanzábamos al principio, en el año 2001, el director cinematográfico Ron Howard llevó a la gran pantalla la vida de este matemático superdotado.

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